Por qué la Reducción Mamaria es una necesidad para tantas mujeres un texto

Se conoce como gigantomastia al desarrollo excesivo o exagerado de mamas, lo que lleva a múltiples problemas tanto a nivel físico como psicológico de las mujeres.

«Las mujeres con pechos muy grandes lo pasan mal. Razones hay muchas: durante la adolescencia y juventud el principal problema es psicológico, llegando a desarrollar complejos que alteran su desarrollo social a niveles insospechados para los que no tienen el problema».

Eso es solo una parte de la problemática de las mujeres que sufren de gigantomastia. Si vemos la parte física y salud, comienzan los dolores en la espalda y cuello, óseo cervical, que eventualmente termina en deformidades de la columna, la irritación de la piel (que puede llegar a infecciones por hongos), y hasta dificultades respiratorias.

El Dr. Pedro Vidal en su libro La Cirugía Plástica y Usted, cuenta cómo ha visto pacientes llegar hasta con insuficiencia cardiaca. Cuando se habla de una cirugía de reducción mamaria o mamoplastía reductiva, es mucho más que mejorar el aspecto físico, es mejorar la calidad de vida de las mujeres.

Existen diferentes técnicas para poder tratar la gigantomastia: Reducción clásica, Técnica de Cicatrices reducidas y liposucción mamaria.

La última técnica, sirve para pocas mujeres; «las mejores candidatas son personas que tienen pechos con alto contenido de grasa, típicamente mujeres mayores de 45 años, con sobrepeso discreto y pechos blandos o fláccidos», explica el doctor en su libro. Para dichos casos, se realiza una lipoescultura de pecho que ayuda a reducir el tamaño de las mamas y sin dejar cicatrices.

En la reducción clásica de mamas, generalmente la paciente busca tanto disminuir el tamaño como levantar las mamas para mejorar su aspecto. Para esto se puede también incluir prótesis mamarias, y es importante que la paciente no tenga subidas y bajas importantes de peso, porque inevitablemente afectará el resultado de la cirugía.

A pesar de que estéticamente esta cirugía no deja cicatrices pequeñas (y la paciente debe estar consciente de aquello), la calidad de vida mejora rápidamente; no más dolores musculares, mejora la postura, la respiración y hasta la vida social de la paciente.